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El escritor Jaime Laso y la Generación del ‘50


Por Marino Muñoz Agüero

Jaime Laso Jarpa (1926-1969) fue uno de los integrantes señeros de la Generación literaria del ´50, grupo que surgió en la escena nacional en la década de 1950-1960. Los textos y autores de este grupo marcan un giro respecto de la anterior “Generación del ‘38” o “Generación del Frente Popular”.

En narrativa encontramos: “Daniel y los leones dorados” (José Manuel Vergara, 1956), “Coronación” (José Donoso, 1957), “El cepo” (Jaime Laso, 1958), “Islas en la ciudad” (María Elena Gertner, 1958), “El huésped” (Margarita Aguirre, 1958) o “Para subir al cielo” (Enrique Lafourcade, 1958) —entre otros. En 1954 apareció la que se considera obra fundacional de esta generación; “La difícil juventud” de Claudio Giaconi, selección de cuentos, uno de los cuales (“La mujer, el viejo y los trofeos”) el autor dedicó a Jaime Laso.

Esta generación no sólo fue cuento y novela; tuvo también poetas como Enrique Lihn, Jorge Teillier y Efraín Barquero, dramaturgos: Sergio Vodanovic, Egon Wolff, Jorge Díaz, Luis Alberto Heiremans y María Asunción Requena. Debemos mencionar también al pintor Carlos Faz, figura fundamental y amigo de muchos de estos autores, que murió trágicamente a los 22 años en Nueva York; “A partir de su muerte, se dice, estalló la conciencia de lo finito para la generación del ’50” (Museo Nacional de Bellas Artes, “Carlos Faz, Retrospectiva”, 2013, pag. 11). Algunos de estos autores, no obstante su especialización, cultivaron paralelamente diversos géneros literarios.

El escritor Gonzalo Contreras señala: “La del 50 irrumpe en la sociedad chilena fuertemente influenciada por escritores como Dostoievski, Tolstoi, Gogol, Faulkner, Hemingway, Wolfe, Whitman y las diversas corrientes del existencialismo europeo, tanto en sus expresiones filosóficas como literarias donde militan Sartre, Camus, Unamuno, Heidegger, Kaufmann, Beauvoir, Marcel, Abbagnano, Ricoeur y un largo etcétera. Esta generación cultiva el tono escéptico y es reacia a comulgar con creencias religiosas, políticas o sociales. Es lúcida y provocadora y, sin miramientos, se toma por asalto la escena literaria de la época” (Contreras; “Claudio Giaconi: un escritor invisible”, 2010, pags. 13-14). Laso era existencialista, escéptico; profundo y consumado admirador de Albert Camus, a quien se refería como “Camusito”. Entre otros de los autores que adquirieron cierta connotación encontramos a Jorge Edwards, Guillermo Blanco, Alejandro Jodorowsky, Alberto Rubio, Miguel Arteche y Stella Díaz Varín.

Contreras agrega que el ideólogo del grupo fue Claudio Giaconi, en tanto el creador del concepto de “Generación del ‘50”, habría sido Enrique Lafourcade, editor de los textos recopilatorios “Antología del nuevo cuento chileno” (1954) y “Cuentos de la generación del 50” (1959) en los cuales Jaime Laso figura con los cuentos “La pierna perdida” y “El hombre que no supo decir no”, respectivamente.

El derrotero que siguieron los autores fue diverso, algunos como Donoso y Edwards tuvieron proyección internacional; no es el caso de Laso que prácticamente ha caído en el olvido de lectores y crítica y que, no obstante, lo exiguo de su producción narrativa de ficción (las novelas “El cepo”, “El acantilado” y “Black y blanc”, y la recopilación de cuentos “La desaparición de John di Cassi”) para algunos fue el mejor de esta generación. El crítico Luis Sánchez Latorre “Filebo” puntualiza: “Si hubiésemos tenido que elegir un príncipe de la literatura chilena de los años 50, no habríamos titubeado. Habría sido nuestro Paul Fort. No el más original en la letra, sino el más puro, el más desinteresado, el más generoso, el más alegre, el más fou, el más surrealista, el más descubridor y conquistador en la escritura de la existencia” (Sánchez, “Memorabilia impresiones y recuerdos”, 2000, pags. 220-221). Por su parte, el periodista Tito Mundt sentencia: “A través de "El Cepo", "El Acantilado" y de una selección de cuentos extraños y fantásticos, demostró́ que era de lo mejor que había producido la llamada "generación del 50” (Mundt, Diario “Noticias de la Tarde”, Talcahuano, Chile, 22-12-1969). El poeta Jorge Teillier agrega: “Considero que “El cepo” es una de la mejores novelas escritas en el país…libro excepcional dentro de cualquier literatura…”El acantilado”, en algunos aspectos superior a “El cepo”, no fue, no ha sido debidamente apreciada por la crítica” (Diario “El Siglo”, 29 de marzo de 1970).






Extraído de:

Proyecto Patrimonio Año 2021
www.letras.mysite.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza.
e-mail: letras.s5.com@gmail.com
El escritor Jaime Laso y la Generación del ‘50.
Por Marino Muñoz Agüero

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