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Esos amigos... / Enrique Lafourcade

Enrique Lafourcade Revista Estudios Públicos Nº 46, 1992. Un itinerario de lecturas personales, la formación de una generación de escritores chilenos. El testimonio de la pasión de un escritor por la literatura que ha dado forma a su vida. Método, método, ¿qué pretendes de mí? ¡Sabes bien que he comido del fruto del inconsciente! Gastón Bachelard. Quisiera contar algo sobre el libro, sobre todos los libros que me acompañaron y que siguen conmigo. No recuerdo el instante en que empecé a leer, pero con seguridad lo hice en el Silabario de don Claudio Matte, ese magnífico texto aún no superado que empezaba con vocales y consonantes formando las palabras del comienzo mismo de la vida: M-A-M-A; o esa otra de la iniciación del mundo: O-J-O. Había, además, imágenes ayudándonos. Eran grandes letras-imágenes-sonidos los que empezaban a abrirme el libro. Y el libro, a poco andar, a poco leer, me habló convenciéndome de que no era un libro sino todo el universo y que tampoco era la Tierra y el ci...

A los 91 años falleció el escritor egresado de la U. de Chile, Enrique Lafourcade

Texto: Francisca Palma, Prensa U. de Chile. Publicado el lunes 29 de julio de 2019 Reconocido por su trabajo literario y su rol de crítico, Lafourcade pasó por las salas de la institución cuando realizó estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes, y Filosofía en el ex Instituto Pedagógico. Su novela "Palomita Blanca" (1971) es uno de los hitos editoriales del país con más de un millón de copias vendidas y cuarenta ediciones que se leen hasta el día de hoy. Enrique Lafourcade cursó estudios de Pedagogía en Filosofía en la Universidad de Chile. Su obra literaria cuenta con más de 16 libros entre novelas, cuentos y crónicas. Uno de los exponentes de la generación del ‘50, periodista y crítico cultural en medios de comunicación, Enrique Lafourcade falleció la mañana de este lunes 29 de julio a los 91 años. Reconocido escritor en la escena nacional y latinoamericana, su obra cuenta con más de dieciséis libros en prosa, crónicas y cuentos, entre los cuales destacan uno de los...

Carlos León: Valparaíso colgante y nublado

Claudio Rodríguez Morales Privado, silencioso y porteño. Observador, melancólico y también porteño. Algo malicioso, medio tirado a existencialista, pero siempre porteño. Noble, distante y, ni que decir, porteño. Carlos León Alvarado, Coquimbo, 1916. Le siguieron Ovalle, Santiago e Iquique, hábitats insuficientes para lo que, aún sin saberlo, requería. Datos de almanaque, incompletos, pero necesarios para comprender la muletilla del inicio. El verdadero Carlos León pertenece a Valparaíso. Es decir, a todos los chiflados con cadenas imaginarias al puerto más puerto de todos los puertos. Y Valparaíso es parte del patrimonio que él se llevó consigo –sumido en un cortés silencio- en 1988. Su herencia: ficciones amables y reposadas. Adheridas a esta ciudad en ambientación y trama. Gemas únicas, excepcionales, provincianamente universales. Autor escueto y tardío, si vemos el asunto como una carrera de cien metros planos. Pero esencial para los que buscan suavizar esta vida amarga con bellas l...

Carlos León: Retrato hablado de un escritor

Por Sara Vial Publicado en La Nación, 5 de marzo 1972 Autor de "Sobrino Único", "Las Viejas Amistades y Sueldo Vital", entrega su última colección de cuentos. "Aspiro a descubrir, no a crear. Todo está en la naturaleza". "Para mí es tan importante confeccionar un par de zapatos como escribir una novela". Desde su primera obra, "Sobrino único" (1954), los libros y cuentos de Carlos León han venido con intervalos, redoblando la imagen, singular y ceñida, de un escritor estricto y minucioso, apasionadamente frío en el manejo de su oficio, desconcertante siempre por su estilo de "isla" en nuestro medio; "más dibujante que pintor, puntillista lineal", como dijera Alone; "un refinado que implacablemente poda todo lo necesario, un observador de la naturaleza humana". Otro crítico, Edmundo Concha, aseguró: "Sus narraciones no tienen antecedentes visibles en Chile. Podría enseñarle a muchos escritores chilenos,...

La literatura y el poder /Jorge Edwards

Todo el poder para los soviets, decía Lenin en 1917, en el comienzo de un capítulo que sólo se ha empezado a cerrar en estos últimos dos años. Todo el poder para nosotros, dice ahora Jaime Collyer, que parece hablar en nombre suyo y de sus compañeros de la nueva generación literaria. También dice, en un artículo publicado hace un par de semanas en Apsi y que fue colocado, seguramente por distracción de los editores, en la sección "Cultura": "Nada podrá ya desalojarnos de las trincheras". Como la idea del "desalojamiento" se reitera a lo largo del texto, agrega al final, después de referirse a los escritores de las generaciones anteriores: "Vamos a desalojarlos de la escena literaria a parrafadas y/o patadas, según sea el caso". Como ejemplo de reflexión crítica, digo yo, el ejercicio de Collyer no deja de ser original y revelador. Es una forma nueva de la vieja querella de las generaciones, pero es, por desgracia, una forma degradada. Me imagino ...